Voy a comenzar el relato, justo como comienzo los cuentos de la noche a mi pequeño de 5 años. Había una vez... Érase una vez un lugar lleno de todo. De personas, animales, ruidos, sonrisas, saludos, vida... Aquel lugar fue alcanzado por una pandemia muy singular. Por ella, lo que estaba lleno de todo, comenzó a vaciarse. De personas, animales, ruidos, sonrisas, saludos, vida... Empezó a haber distancia, silencio, apatía, muerte... Y en eso, que los y las bebés seguían naciendo y los niños y niñas seguían sonriendo... Un mundo y un lugar herido pero no del todo. Después de muchas idas y venidas, el lugar comenzó a tener de nuevo la luz de antes. Todos lo decían... "El brazo duele mucho... Casi no puedo levantarlo". Era un mensaje casi de la post pandemia muy extendido. Pero... Parece que siempre hay un pero... Surgieron voces discordantes. Personas erráticas sin conexiones internas, que pensaban y decían en voz alta que todo era un plan... La locura compartida se extendió como...