16 mar. 2010

“El Viaje”

Cerca de una conocida universidad, en un edificio de alumnos y profesores, un grupo de estudiantes, se preparan para su viaje de fin de curso.
Mónica lleva toda la mañana, intentado recordar algo que se le olvida.
Esther está muy tranquila cerca de su amiga, haciendo crucigramas.
Mientras que Sofía no hace más que ir de un lado a otro, hablando con sus compañeros (ya que es la delegada de la organización del viaje).

-         ¡Cielos! – Gritó asustada Mónica – He encontrado una navaja en mi cajón.
-         Siempre estás igual – Le replicó su compañera de cuarto – No sabes que hacer para llamar la atención.
-         Yo no llamo la atención, Esther… es que no entiendo porque estáis tan empeñados en hacerme la vida difícil.
Sofía llamó en esos momentos a la puerta de la habitación:
-         ¿Estáis listas chicas? Si no nos damos prisa, perderemos el avión. Yo os espero abajo. Venga – Insistió – Corred.

Rápidamente Mónica guardó la navaja en su bolso, y con mucha parsimonia, Esther, comenzó a cambiarse de ropa.
-         ¡Pero…! – Exclamó sorprendida Mónica - ¿Aún no estás lista? Pero si llevamos toda la semana preparando el día de hoy…
-         Ya voy – Dijo tranquilamente Esther – No hay porque agobiarse, al fin y al cabo, se supone que el viaje es para disfrutarlo ¿No?
-         Lo que tú quieras – Respondió enfadada su compañera – Yo me voy.

Mónica, bajó las escaleras del edificio, murmurando. Cuando llegó a la calle, Sofía, la miraba con la boca abierta.
-         Pero ¿qué haces Mónica? ¿Por qué tardáis tanto?
-         Yo no soy. Díselo a doña perfecta. No sé como puede ser tan buena estudiante y tan mal previsora…
-         Venga chica. No te enfades. Vamos a hacer un viaje muy divertido. Es mejor que estemos felices y sin distanciamientos.
-         De acuerdo – Se comprometió Mónica – Pero no puedo asegurarte que Esther, esté por la labor de ayudar en esa gran aventura divertida de la que hablas.

Esther, apareció por la puerta, maquillada y con unos grandes tacones en la mano.
-         ¿He de coger tacones o sólo zapatillas? Al campo que vamos ¿hay spa?

Sus amigas la miraron con rareza, y sin mediar palabra, se montaron en el microbús.
-         Yo cerraré la puerta – Dijo uno de los estudiantes - No sé si lo sabréis, pero mi madre viene al viaje…
-         Javi… - Comenzó a hablar Sofía – No digas tonterías… Sabes perfectamente que no vienen padres ni familiares… es un viaje organizado.
-         Sí, organizado por mi madre – Recalcó el muchacho – Ella y mi tía Estela, son las que han organizado este extraño pero apasionante viaje.
-         Vale – Intervino Esther, ya acomodada en uno de los asientos del autobús – Entonces, ¿me puedes decir si podré tener la gran suerte de encontrarme un spa a donde vamos?
Javier la miró molesto y continuó hablando con Sofía.
-         Mi madre y mi tía dicen que si nos portamos bien, al regreso podremos tener todo lo que deseemos…
-         Vaya que bien – Dijo Mónica – Una familia de locos ha organizado el mejor viaje de nuestra vida. ¿Sabéis que yo no he podido ir nunca de viaje de fin de curso?

Con desolación, Javier observó como Esther, sacaba un gran espejo del bolso, y se retocaba los labios.
-         No vas a necesitar nada de eso, allí donde vamos – Saltó enojado el chico.
-         ¿A no? ¿Acaso me lo vas a prohibir?
-         No, yo no. Pero dudo mucho que en la aduana te dejen pasar ese espejo…

El misterio del viaje, cada vez era mayor. Según avanzaba el autobús hacía el aeropuerto, los cinco pasajeros, imaginaban hacía donde sería el destino de los billetes de avión.
-         No sé por qué me dejé convencer para ir a un viaje así. Lo único que sé es que no necesitaremos prácticamente nada… No lo entiendo – Espetó Luis, un chico solitario sentado al final del microbús – Además – Continuó - ¿Dónde están los otros que estaban apuntados al viaje? ¿Sólo estamos nosotros cinco?

Esther miró al chico y le sonrió. Mientras que Javier respondió al otro compañero:
-         Sí Luis. Es cierto que había más gente apuntada, pero mi madre y mi tía, me dijeron expresamente que sólo podríais venir vosotros. Nadie más.
-         Pero, ¿qué dices? – Preguntó con sorpresa Sofía, que se había levantado de su asiento en primera fila, para acercarse a Javier.
-         No puede ser cierto – Gritó Mónica.
-         Pues sí – Respondió Javier – Mi madre nos está esperando en la aduana. Creo que es así como la llaman.
-         ¿Aduana? ¿De dónde? Primero tendremos que coger un avión, ¿no? – Preguntó asombrada Esther.
-         No. A donde vamos, no es necesario coger un avión. No os lo había dicho, porque entonces tal vez no habríais venido.

Luis permaneció sentado al final del microbús, mientras que las chicas dispuestas a bombardear a Javier con preguntas, se incorporaron indignadas.
-         Ramón – Le dijo Javier al conductor – Dile a estas personas que el viaje es apasionante…
Ramón se quitó las gafas de sol y la gorra que llevaba, y habló:
-         Tan sólo puedo deciros, que no olvidareis este viaje… - Con una sonrisa picara en el rostro, volvió a taparse la cabeza.
-         Vaya… - Habló Luis – Me vas a decir que tú eres su hermano o algo parecido, ¿no?
-         Pues sí – Respondió Javier - ¿Cómo lo sabes? Mi madre nos está esperando al cruzar al otro lado. No os preocupéis por nada.
-         ¿El otro lado? Suena a película de miedo – Dijo Esther.
-         Por favor – Pidió Mónica – Seamos serios. Me estáis dando miedo. Dime Javi ¿A dónde vamos?
-         No vamos – Respondió Javier – Venimos. Mi madre y mi tía saben que tenéis miedo, pero creo que es el momento de que las veáis.
-         ¿Están en al autobús? – Preguntó con preocupación Sofía – Si no las he visto.
-         Hola.
Una figura de mujer, apareció por las escaleras del principio del microbús.
-         Me llamo Estela. Estoy aquí para guiaros.
-         ¿De dónde has salido tú? – Gritó enfurecida y asustada Esther.
-         No pasa nada – Dijo Javier – Es mi tía. Mi madre seguramente no venga – Javier se dirigió a su tía - ¿Qué ha pasado? ¿Y mamá? ¿Por qué no estáis juntas?
-         La necesitaban en otro sitio. Creo que ha sido una ambulancia. Ha tenido un choque frontal con un camión, y…
-         Alto – Dijo en voz alta Luis – ¿Esto de qué va? Una cámara oculta o algo así, ¿no?
Todos los ocupantes del vehículo, comenzaron a hablar a la vez. El sonido se hizo cada vez más fuerte.
-         ¡Silencio! – Gritó Estela – Tenéis que oírme. Esta no es la primera vez que pasa algo así, pero necesito que os deis cuenta de dónde estamos.
Callaron.
-         Bien – Continuó la mujer – Soy una de las personas que ayudan a la transición. Tenéis que comprender que es muy sencillo y que es irreversible… No tengáis miedo. No estáis solos…

Esther miró con sobresalto a su compañera de cuarto. Ésta dejó su mirada fija en Sofía. Luis se percató de que la delegada del viaje, estaba algo pálida.
Poco a poco, todos se fueron dando cuenta de lo que pasaba.
-         Este viaje ha sido organizado por mi madre y mi tía. Creo que es importante que os diga, que yo ya lo hice en otra ocasión (al igual que Ramón) – apuntilló – Y no es tan grave como parece… Tan sólo – Siguió hablando el chico – tenéis que acostumbraros. Lo entenderéis según avancemos y todo se hará cada vez más claro.
-         El viaje continúa – Gritó Estela – No os quedéis dormidos o no veréis las maravillas que ocurrirán. ¡Atentos! ¡Este será el viaje de vuestra vida!

Con una leve sonrisa, los cuatro muchachos, dejaron caer sus cansados cuerpos en los asientos del autobús. Todos lo habían comprendido. Ahora tocaba disfrutar del viaje. Un viaje distinto al que imaginaron, pero un viaje lleno de cosas nuevas que descubrir. Al fin y al cabo, este seguía siendo su viaje. 

7 comentarios:

Cele dijo...

Muy bueno, aunque....
Yo que venia de leer otro viaje y me habia entusiasmado con emprender vuelo, despues de leerte, he decidido retrasarlo.... por si acaso
Besito

La Eu dijo...

Estupendo relato. Intriga hasta el final. Espero con impaciencia el
siguiente. Besitos.

Akua dijo...

Hola amigo. Quiero presentarte un nuevo blog con un fin muy bonito ayudar a los demás. Díselo a tus amigos. Gracias.

http://psicologia-solidaria.blogspot.com

Un saludo.

don vito dijo...

hola, bonita historia, me gusta lo que escribes, te encontré en un blogg común, si te gusta la poesía te invito al mio, será un honor, es
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buen día, besos

don vito dijo...

hola gracias por seguir mi blogg, es todo un placer, quedo a tu disposición, buen día, besos

Emilio Pino dijo...

muy bueno carol, de felicito. saludos y exitos. www.emiliopino.blogspot.com

sagitaire17 dijo...

Hola Carol.acabo de descubrir este otro blog tuyo.Y otra agradable sorpresa.Ya sabes lo de enlazar los blogs que me gustan :)Aprovecho para darte las gracias por los links a los míos.
Sobre el relato.A sido con mucho placer que lo he leído.Ojala cuando llegue nuestra hora aceptemos emprender este viaje con tan buen animo.
Un saludo.