3 feb. 2010

“Me llamo Aurora”

Hola. Me llamo Aurora. Acabo de cumplir 59 años. Esta mañana me he mirado al espejo, y no me reconozco. No parezco yo. Tengo más arrugas que ayer… y creo que estoy más gorda.

No entiendo como hay cada vez más mujeres de mi edad, que parecen jovencitas… no sé como lo hacen.

Llevo toda mi vida trabajando como una loca. Desde pequeña en mi casa con las tareas del hogar. Luego me casé y trabajé fuera de casa durante muchos años, limpiando otras casas (y la mía también, claro). Ahora sólo trabajo en casa.

Ay… llega el verano, y hay que ir a la playa…

No sé si me atreveré a ponerme el bikini del año pasado. Sé que tengo mucha más barriga que entonces.

Mi marido Paco dice que estoy obsesionada. Que no pasa nada. Que mira él, con sus canas interesantes y su barriguita bien cuidada…Que no me hace falta parecer una modelo… Que para que… Que si es que voy a la playa a ligar…

Cuantas y cuantas tonterías se pueden llegar a decir. Como si nos pudiéramos comparar en algo.

Cuando muchos medio días me llama al móvil, y me dice:

Cariño… Hoy llegaré tarde. Estoy con Pepe en el bar, haciendo unas gestiones. Ya sabes. Come tú sola.

Luego se despide con mucho amor. Me manda un beso sonoro, y se queda tan tranquilo.

Nuestro hijo Mario aún vive con nosotros. El pobre muchacho no ha podido encontrar un empleo digno desde que acabó la carrera, hace ahora 10 años. Tal vez le protegemos demasiado. No sé. Yo con su edad ya había trabajado mucho. De hecho ya lo había tenido a él y a su hermana Noelia.

Mi Noe… ella si que ha sabido elegir bien. La echamos mucho de menos, pero por lo menos tiene trabajo. Es más joven que su hermano, y lleva ya varios años en Londres trabajando de enfermera. Por lo visto allí es mucho más fácil encontrar empleo. Los demás europeos no hacen muchas carreras de atención sanitaria. Yo estoy muy contenta. Mi marido y yo (sobre todo él, que me lleva 6 años) ya vamos para abajo. Sé que Noe seguirá allí más tiempo, pero tengo la esperanza de que vuelva para cuando seamos ancianitos. Me encantaría que me cuidara ella.

Esta mañana tengo que hacer un montón de cosas. Hoy para comer, tocan lentejas y no hay ni chorizo, ni morcilla. Sí, ya lo sé. Que no son buenas para el colesterol, pero a Paco le da igual. Al final se lo come él todo. Yo no me lo permito. Bueno, mi endocrina no me lo permite…Aunque… de vez en cuando… lo reconozco, picoteo. Como pasteles, galletas, helados… Ay, los dulces me pierden. Será por eso por lo que estoy gordita. Porque por lo demás llevo una dieta baja en calorías. Creo que no sirve de nada estar a dieta. Me corta la libertad de elegir lo que quiero comer.

Que suerte tienen los hombres. Visten siempre cómodos, sin tacones, comen lo que quieren, y encima si les salen canas están más atractivos. Además si echan barriga parece que da igual… ellos siguen sintiéndose maravillosamente bien consigo mismos.

Ay… si existe la reencarnación, me pido ser hombre en la próxima vida. O si soy mujer, por lo menos millonaria, porque aunque digan que no se operan la mitad de las mujeres de mi edad que salen en la tele, ¡se operan! Está claro. Además, aunque el dinero no de la felicidad eterna, facilita mucho las cosas.

Si yo tuviera dinero… la de cosas que haría. Haría muchos viajes, me haría la cirugía estética, liposucción, papada, líneas de expresión… Ay, y la de baños y masajes que me daría.

Aurora, baja de la nube. El mundo, y la situación actual de la mujer, parece que están cambiando a pasos agigantados, pero… se han olvidado de mí… Como voy a cambiar, si no tengo tiempo de nada. Mucho menos tiempo para mí.

Mario ha salido hoy muy temprano a dos entrevistas de trabajo. Ojala tenga suerte y por fin se coloque. Cuando pienso en eso, me pongo triste. Mi niño… que iba a ser un arquitecto famoso. Eso decía él cuando era chico… Ya ves… arquitecto. Nadie de nuestra familia ha sido nunca arquitecto ni nada parecido. Su padre, mecánico de coches. Sus abuelos, uno electricista y el otro militar. Bueno… y sus abuelas… amas de casa.

El caso, es que después de costarle horrores acabar el instituto, la selectividad le fue muy mal. No saco nota, y tuvo que conformarse con lo que había… Habría sido un gran arquitecto. Por lo menos, los ánimos ya los tenía. Ahora tiene el titulo de trabajador social, pero no le sirve de nada. Las entrevistas que tiene no tienen nada que ver con sus estudios. Es lo que él me dice:

- Mamá, es que hay muchos trabajadores sociales. ¿Cómo vamos a trabajar todos de lo mismo? No es posible.

La verdad es que mi Mario ha salido a mí. Se conforma bastante bien. No sé si es una virtud. Noe, sin embargo, es más como Paco y mi padre (que en paz descanse). Sacan el coraje de donde no lo hay. Alomejor por eso les ha ido bien las cosas… Aunque siempre tienen esa expresión en la cara…No sé como deciros, están como arrugados. Tengo la sensación que se levantan enfadados y se acuestan enfadados.

Ayer mismo hablé con mi niña. Estaba muy cansada porque trabajaba mucho.

- Mamá – Me dijo – Estoy trabajando el doble que antes. La supervisora de planta se ha puesto enferma, y tengo yo que sacarle las castañas del fuego todos los días.

Luego me enteré, que la habían ascendido. No sólo estaba trabajando más, sino que además la estaban pagando más. En fin… Aún le queda mucho tiempo por delante para darse cuenta, de que vivir siempre malhumorada no la llevará a ningún sitio.

(Silencio)

El otro día estuve pensando en la muerte. Bueno, en realidad me la encontré de frente al encender la tele. Niños muy chicos sepultados debajo de los escombros de sus casas prefabricadas… ¿Por qué será que las tragedias siempre pasan en sitios pobres? Me entraron ganas de llorar… Aún tengo un pellizco en el corazón. No es justo… aquí morimos ya viejecitos, y en otras partes del mundo, apenas si les da tiempo a abrir los ojos.

Mi marido y yo tenemos un niño apadrinado. No tenemos dinero para ir a verle, como he visto que hacen algunos famosos que salen en las revistas. Pero tampoco nos ponemos a escribirle. Paco pasa… y el niño… bueno, también. Y yo… pues… entre unas cosas y otras nunca tengo tiempo para hacer nada.

Vaya… mira que tarde es. No puedo seguir con vosotros. Me voy corriendo al mercado antes de que me cierren. Ay… estoy de cansada. Si al menos pudiera jubilarme… ¿pero que vuelvo a decir? Con lo bonita que es mi vida. Mi marido, mis hijos, mi piso… Sí, tengo mucha suerte. Vivo bien, y normalmente no pienso tanto. Es bueno no pensar…

Os deseo lo mejor en vuestra vida. Hasta siempre.

Aurora

4 comentarios:

Maggie dijo...

Aurora, más vale ser natural! que una bolsa de plástico andante!, la gente debería aprender a respetar lo natural y no a denigrarlo,


Estoy haciendo una encuesta sobre el dinero y la felicidad,

aqui dejo el link:


https://spreadsheets.google.com/viewform?formkey=dFFDV29NRHpUWV85Q3hqQWNTc2trQUE6MA..

Saludos!! y muchas gracias!

Mag

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE:
RELATOS


ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CABALLO, LA CONQUISTA DE AMERICA CRISOL Y EL DE CREPUSCULO.

José
ramón...

DINOBAT dijo...

Simplemente vives...

Cassiopeia dijo...

Cuántas Auroras conocemos!
Y lo peor: cuántas de nosotras tenemos algunos de sus elementos y ni nos detenemos en pensarlo.
Excelente post para pensar y repensar.
Saludos